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venerdì 31 dicembre 2010

Año viejo, año nuevo.


Desde cuando tengo memoria recuerdo el sucederse de las navidades y los años nuevos, y me acuerdo cómo, cuando niño, esperaba con ansias la llegada de estas fechas, y me emocionaban los festejos, aún cuando no participaba en ellos enteramente. No puedo olvidar que mi padre, haciendo un esfuerzo económico casi milagroso, nos compraba a todos sus hijos 'el chachá nuevo' (ropa nueva) que estrenábamos en Navidad y que para Año Nuevo, ya estaban usados; es decir, viejos. La siguiente oportunidad de chachá nuevo eran nuestros cumpleaños. A pesar de todo -ahora lo pienso-, creo no estábamos tan mal, pues a lo largo de lo que me ha tocado vivir, he visto gente que, si encontraba un retazo de tela con qué remendar los raídos y rotos vestidos, ya se podía considerar afortunado. Y no es una exageración, pero, mejor dejo los recuerdos.
Año viejo. Imagino el 2010 como un Tren de Doce Vagones. En cada uno de estos vagones veo gente por doquier, casi todos desconocidos, pero he allí, desde el vagón donde se lee "Marzo", desde el compartimiento número 30 me saluda Julio, mi padre. Agita las manos y sonríe, al parecer está contento de partir y, seguramente debe ser así, pues Julio había tenido una larga estadía en los calendarios, desde 1927.
Observo detenidamente en cada uno de los vagones, la gente que veo en ellos están impregnados de un aura de paz, los veo contentos y risueños, como quienes tienen la certeza de 'la inmunidad total', que no podrán ser tocados ni por el bien, ni por el mal.
Desde el vagón "Noviembre" alguien me hace señas. Me acerco y puedo constatar que se trata de mi gran amigo David. Su rostro sereno me hace adivinar la paz de su interior. Intenta decirme algo que no logro oir por el murmullo generalizado, pues el Tren 2010 partirá en breve hacia destinos remotos en un viaje sin retorno, y unirá sus vagones al inmensurable Tren de la Historia. Intento llegar hasta él, pero es imposible, hay demasiadas almas en la estación. Renuncio a mis deseos y me conformo con observar su mirada serena, algo que me hace estar cierto de que está libre de preocupaciones. Y eso me conforta.
Solo minutos y el Tren 2010 partirá. Por los altoparlantes de la estación se hace el anuncio para que 'se apuren' los impuntuales, el tren no los esperará...
Otra voz, siempre por los altoparlantes de la estación, comunica que "El Tren 2011" está llegando, que los pasajeros 'en espera' deben conservar la calma y el orden para abordarlo. Efectivamente, exactamente detrás del 2010, se puede apreciar el compartimiento Número 1 de "Enero 2011", engalanado, lleno de luces y guirnaldas.
Siempre, cada uno de estos trenes que pasan, se han llevado algo valioso de mi ser, pero dejo mis fantasías, debo enfrentar la realidad.
Mis mejores deseos a todos. Que sea un 2011 lleno de Bendiciones, Salud y Fortuna en todo orden de cosas.

venerdì 3 dicembre 2010

Huellas profundas.

Caro David, hoy, primer viernes de este Diciembre 2010, me he enterado de tu partida. Y no quiero creerlo, me cuesta creer. Digo "No es posible", pero la verdad me golpea como un puño, contundente. Y lamento estar tan lejos. Pienso en la distancia que nos separaba hasta antes de tu deceso: un océano y dos continentes. Y pienso también en la distancia que nos separa en estos momentos, después de tu partida: un firmamento hecho de abismos celestiales insondables. Pero, encuentro conforto en la certeza que 'iré a tu encuentro', y es posible que al encontrarnos de nuevo, allá en el infinito, recordaremos juntos nuestras vivencias de adolescentes y nuestras andanzas juveniles, la GUE Leoncio Prado, nuestros desvelos de madrugada, de cuando la luz del día nos pillaba jugando una pichanguita en el parque Roosevelt luego de haber estudiado las lecciones. No olvidaremos los meses en la academia y nuestro ingreso a la Valdizán. Yo casi no lo logro, ¿recuerdas?.
Recordaremos Pasco, cuna de Sabina Alania; la Pampa de Junín y Tarma, tu tierra natal; Muruhuay y su fiesta de Mayo, San Ramón, La Merced, La Oroya, Huancayo, Huancavelica, !qué tiempos aquellos!
Nos veremos cantando en el coro de San Sebastián y de La Merced, recordaremos la Legión de María y a los curas Godoy y Canchucaja, y a las chicas y a los chicos. Realmente, tanto para recordar y todos, todos recuerdos gratos, bellos. Hablaremos de los inicios de nuestra amistad, de nuestras labores en los talleres de tu familia, de la sazón de Mamá Sabina que me estimaba como a uno más de sus hijos, del afecto que me prodigaban todos, tu familia entera: Paco, Gerardo..., no los menciono a todos. Es imposible -y lo será por siempre- olvidar tanto afecto recibido y lo poco o nada que he podido retribuir. Hoy que ya no estás quiero repetir que he servado desde siempre para ti y para los tuyos profundo respeto, admiración y afecto. Sé que a estas alturas estas palabras carecen de sentido, de importancia, de razón de ser, pero son palabras sinceras de un amigo dolido.
Recordaremos con nostalgia Radio Huánuco, a don Andrés Fernandez Garrido (popular Don Anchico), "Tangos en la noche", "Visión Juvenil", bajo los auspicios de Relojerías Bismarck. No olvidaremos nuestras correrías por Santa María del Valle, siguiendo los aromas primaverales del amor. Y es posible que volvamos a caminar por su plazuela -mentalmente- y a aventurarnos por sus huertos, y a balancearnos en las ramas de los pacayes y naranjos entre el murmullo de las hojas y la risa cómplice de las pretendidas. ¡Dios, cuántas vivencias!.
Industrioso e infatigable, te recuerdo buscando vetas en cada uno de los caminos que recorrías. Veías "Minas de Oro" por todas partes e intentabas 'hacer patria'con cada una de tus corazonadas financieras. Y, lo sé, en la búsqueda de 'El Dorado' -el tuyo personal, singular- has probado todas las rutas lícitas. La pujanza de los Tarumas que llevabas en tus genes hacían de ti un guerrero riguroso contigo mismo, severo, firme; cualidades que, sumados a tu probidad, te sirvieron para escalar posiciones en el duro ranking de la vida, de la profesionalidad y el trabajo, del honor, del respeto y del afecto. Sí, creo que habías logrado construir en tu entorno un edificio de amor, de entendimiento y de verdad. Ese 'edificio' fue tu protección contra los ataques arteros de tus detractores a quienes llamabas contrincantes, nada más. Tú los llamabas así.
¿Enemigos?, no. Tú no tenías enemigos, solo contrincantes a quienes 'enfrentabas' con las armas que te daban la verdad y la justicia.
Todo esto para mí es como un largo sueño, pesado, del que quisiera despertar y no logro hacerlo. Leo las noticias de Perú, de Huánuco y... ¡no es un sueño!, ¡allí están las noticias de tu muerte! y no entiendo el por qué ni cómo ha sucedido todo, así, tan repentinamente.
Tu espíritu de guerrero intrépido se ha ido. Has dejado tu cuerpo yerto, frío; han quedado tus obras, ha quedado aquello que forjaste con trabajo tenaz y constante. Ha quedado ¡tu ejemplo!. Sí, has dejado tu ejemplo, tu temple, tu coraje. Has dejado huellas, huellas muy profundas.
Huánuco te llora, la Plaza de Armas de la ciudad está de luto, pues no será más testigo de tu andar pausado, pero seguro. Aún el viento posmeridiano de la ciudad que amabas, se ha detenido, pues ha notado tu ausencia. Y los tres altos cerros que circundan el valle, a los que venerabas, hoy te veneran. Y lo harán por siempre. Tus contrincantes han quedado mudos y anodadados, 'no se esperaban un adiós así, repentino', pero igualmente te extrañan, pues saben de haber perdido a un opositor de valía, de peso, de ideas claras y contundentes, alguien que con su trabajo y con sus ideas, los obligaba -también a ellos- a mejorar cada día. No lo han dicho, posiblemente no lo harán, pero es obvio. Tu particular idea del significado de progreso me lleva a pensar de este modo, pues no entendías el progreso solo en su acepción económica. "Estoy siempre atareado en superar mis propios logros y no me he dado cuenta si en ese intento he superado a alguien". Me lo dijiste en alguna ocasión. La frase podría hacerte aparecer como una persona egoísta, pero saben todos, la ciudad entera y los que te hemos conocido de cerca, que el egoísmo no tenía cabida en tu persona.
Y es por eso que la ciudad te extraña y llora. Y es por eso que no te olvidaremos jamás, y tu nombre quedará grabado en la memoria institucional y personal de cada huanuqueño por los siglos de los siglos. Y otros seguirán las huellas profundas que tu paso ha plasmado en el suelo de aquel pedazo de Patria que adoptaste.
Descansa en paz David, descansa en paz querido amigo.
Con dolor profundo,
Néstor

lunedì 1 novembre 2010

El Tiempo


Miro atrás sin voltear la mirada. Mentalmente retrocedo a los años de mi niñez, a los años desde cuando tengo memoria. Y me veo correteando bajo la lluvia de las serranías de mi patria. Un renacuajo pelucón escapado de la vigilancia materna, con la piel quemada por el frío y la sequedad del clima, chapoteando en los charcos de la carretera que pasa a escasos metros de la casa, en el margen derecho del río Marañón. Sí, aquel río que, más adelante, uniéndose con el Ucayali dará lugar al Río más caudaloso del planeta: el Amazonas .
Sigo mirando en aquellos años. Veo a mi madre y a mi abuela paterno trepar por unos escarpados cerros. ¿A dónde iban? Yo no lo sabía entonces. No lo sé hasta hoy...
Empujo un poco el carrito de mis recuerdos y me veo en Pachas, localidad serrana también, muy cercana a la capital de la provincia de Dos de Mayo: La Unión, en el departamento de Huánuco.
Allí, en Pachas, me veo viviendo en un caserón inmenso rodeado por altos tapiales. Mi padre trabajaba en la carretera hacia LLata, su ciudad natal, que hasta ese entonces era accesible solo a lomo de bestias o a pie*. Recuerdo también que mi padre, en sus horas libres, hacía el oficio de carnicero para redondear el presupuesto familiar del mes. Es de aquí que tengo recuerdos más claros de mi hermano mayor. Con él nos encargábamos de dar la cebada a los cerdos para que engordaran...
Bueno, mis recuerdos están allí, pero creo que no tiene ningún sentido seguir hurgando en ellos. Creo que ya me han dado valioso servicio sirviéndome como pretexto para hablar de aquel misterioso fenómeno al que todos estamos ligados por los siglos de los siglos: El tiempo.
Regreso al presente. Miro de nuevo hacia atrás. Es mucha distancia -en tiempo- que me separa de aquellas vivencias; es mucha distancia -son miles de kilómetros- que me separan de aquellos espacios geográficos, testigos mudos de mis primeras experiencias 'memorables'.
Pero, el tiempo, ¿por qué no se detiene? Pasa corriendo, pasa volando.
Me detengo. Le miro fijamente, pero no me hace caso, no le importo; sigue en su loca carrera. ¿Con quién compite?
Miro otra vez detenidamente: Veo autos por la avenida que pasan raudamente, y él pasa con ellos, pero también va conmigo, contando mis pasos.
El semáforo está en rojo, los autos se han detenido, y yo sigo contemplando. No, no se ha detenido, sigue, sigue...
Me pongo a pensar: ¡Qué extraño fenómeno es el tiempo! ¿Cómo hace para seguir pasando cuando todos los autos y yo estamos detenidos? ¿Puede alguien explicarme?.
Me dirijo al correo del barrio donde resido. Un hombre pasa apresurado, casi a la carrera. Al tiempo no le importa, sigue su ritmo frenético por su cuenta y riesgo.
Es verdaderamente extraño: Miro a aquel que 'casi corre' y el tiempo lo acompaña, pero también está conmigo. Miro a mi rededor y... ¡está en todas partes!, ¿cómo hace...? El reloj de la torre más alta de la Basílica se ha detenido. El tiempo sigue pasando también sobre él..., algo me dice que (él, el tiempo) es la causa de su inacción.
Estoy casi por doblar la última esquina desde donde veré ya el alto edificio del correo. Enfrente, en la otra esquina, veo a un anciano apoyado en el quicio de un portón, casi estático. Sin pausas ni prisas veo que (el tiempo) pasa sobre él, acariciándole los pocos cabellos canos que le quedan. El anciano no se percata de su paso ni de las caricias que le prodiga.
Estoy ya dentro del edificio, en las oficinas del correo. Hay mucha gente. En las ventanillas atienden con desgano los empleados y empleadas, todos ya de edad. Y todos, público y trabajadores, muestran las huellas de su paso. Las suaves 'caricias'del tiempo producen arrugas en el cu...erpo más bello, en la piel más tersa, en la figura más esbelta.
Un vidrio ahumado refleja mi imagen. Me veo. Le veo. Le sorprendo pasando por entre mis piernas. Las cierro, pero sigue pasando igual. Miro mis manos y veo como se escurre entre mis dedos. Pasa suavemente rozando cada milímetro de mi cuerpo, acaricia mis cabellos ralos y continúa su paso, impertérrito. Puedo sentir como roza mis vestiduras y entra en mi cuerpo a través de mi respiro. Siento su paso en el tenue masaje que le da a mis vísceras..., desgastándolas. Y aún mis raquíticos huesos sienten su paso, y creo que es por eso que esta mañana se ha comenzado a 'quejar' mi espina dorsal.
Tiempo, tiempo. Me provoca paragonarte con la inmensa escalera mecánica del tren subterráneo (Metro) de la ciudad: Sus peldaños metálicos giran y giran sin cesar, sea que alguien suba, sea que alguien baje. Inclusive si no le dan uso, sigue girando. O cuando algún curioso -como yo- se detiene a contemplarla..., ¡qué le importa!, ella sigue girando, mecánicamente.
Por eso pienso que, inclusive cuando la raza humana y la tierra entera habrán desparecido, tú, tiempo, seguirás tu pasar impertérrito por los siglos de los siglos...
(*) Es posible que este dato no sea del todo exacto.

mercoledì 31 marzo 2010

Descansa en paz Julio.

Ayer tarde a las cinco se apagó la vida de aquel que en vida fue Julio Jara, mi padre. Se fue despacito, en silencio, casi a escondidas; con su caminar pausado, la mirada mustia y el rostro adolorido, producto de 'los palos' que le propinó el tiempo.
Nació una noche de lluvia y truenos, un 18 de Mayo de 1927, en Llata, capital de la provincia de Huamalíes, en el departamento de Huánuco, en el Perú profundo. La lluvia y los truenos de aquella noche eran el presagio de las borrascas que afrontaría durante su paso por este mundo.
La vida le puso muchos obstáculos, pero él jamás perdió las esperanzas de un mañana mejor; y siempre, después de una caída se levantaba con optimismo, dispuesto a continuar en la brega.
Hombre honesto, trabajador esforzado, había escuchado o leído que 'solo con el trabajo se puede crear riqueza' e hizo suya la frase. Jamás se preguntó: ¿Riqueza para quién o quienes?, porque él -mi padre- trabajó como negro durante la mejor parte de su vida, pero jamás, ni siquiera rozó, más allá de los confines de la pobreza. Y nosotros sus hijos con él. Pero nos dejó su optimismo, su esperanza, su fe.
El popular 'Micho' para sus hermanos y familiares, dizque porque nació peladito como los misioneros franciscanos de esos tiempos, o llamado 'Cañi' o 'Cañipaco' por los amigos más íntimos, era un tipo muy cordial, educado y alegre. De saber de su partida, seguramente muchos de los amigos y conocidos en el norte, centro y sur, en las tres regiones naturales del Perú, no ocultarían su pesar.
Julio ha seguido 'el ejemplo' de muchos. Y muchos aún seguirán las huellas de él, huellas equivocadas que -como a él- los llevarán 'a trabajar para solo sobrevivir a malapena', para crear riqueza para otros.
Hago estas reflexiones, quizás tardías, pero me ayudan (nos ayudan a todos tus hijos) a buscar otros caminos, a seguir otras huellas.
Pero no, no es un reclamo, no es una queja en tu ausencia. Nada te puedo reclamar, tus hijos nada te podemos reclamar, has hecho lo que has podido y 'lo que has creído necesario y justo'. No es malo equivocarse, aún si en esa equivocación se te fue la vida entera. Ha sido la semilla que plantaron en ti tus padres, y tú lo trasplantaste en tus hijos. Quedará ahí. No pasará más allá.
Y le daremos sentido a tu existencia, ahora que ya no estás, que te fuiste llevándote a cuestas tus virtudes y tus pecados, y tus vivencias y recuerdos.
Tus sacrificios no han sido inútiles Julio, pues nos han ayudado a entender la vida en su esencia. De algún modo nos has hecho ver 'los nuevos senderos' por donde deberemos encaminar a nuestros hijos (tus nietos), y ellos a los suyos (tus bisniestos), y así sucesivamente. La semilla que trasplantaste en nosotros, querido Julio, dará nuevos frutos, mejores. Tú lo habrías querido así.
Te hemos querido desde siempre y te tendremos en nuestras memorias hasta el fin de nuestros días, y quizás -si posible- hasta la eternidad.
Descansa en paz.

giovedì 25 marzo 2010

Tiempo de desmamar.


Desmamar es sinónimo de destetar, tiempo de 'quitar' la leche materna al bebé.
¿Hasta qué edad deben vivir los hijos bajo la protección de los padres? Es una pregunta que me hago desde hace bastante tiempo atrás.
Observando el mundo se puede ver que la natutaleza ha dotado mejor en este aspecto a los animales que a los humanos. Tanto es así que, en ciertos aspectos, los verdaderos animales, en el sentido peyorativo de la palabra, somos nosotros los humanos.
Cuando toco este tema, siempre pongo como ejemplo a mamá gallina y sus pollitos. Ella es muy protectiva en los primeros días, pero a medida que van creciendo sus polluelos, poco a poco les deja mayor libertad; algunos se toman la suya propia. Lo mismo sucede con mamá perra y sus cachorritos. Se puede ver con qué premura y cuidados 'atiende' a la camada cuando aún 'no han abierto sus ojitos'. Luego, a la par que crecen los va dejando a cargo de sus propias necesidades hasta que llega un momento en el que no los acepta más a su lado: Es el momento de 'la ruptura definitiva'. Si alguno quiere aún usufructuar de los cuidados maternos, mamá no se lo permite más. Y los corre a mordiscos y ladridos. Lo mismo hace la gallina, a patadas y picotones.
El reino animal está lleno de estos ejemplos: Mamá leona, mamá tigre, mamá osa, etc. Allí, los mandatos de Natura se cumplen a rajatabla y, se ve, muchas veces con dolor, cómo sucumben los menos aptos, aquellos que no aprendieron las lecciones oportunamente, por distraídos o por incapaces.
Una reflexión: Cuánto sería beneficioso para la raza humana seguir el ejemplo de lo que sucede en Natura. Para los padres, para evitar comportamientos sobreprotectivos que dañan el normal crecimiento de los hijos. Para los hijos, para crecer como personas, madurar y adquirir oportunamente el sentido de responsabilidad, para hacerse cargo por ellos mismos de su propia autonomía y que no pretendan 'seguir mamando' pasado el límite que ha marcado Mamá Natura.

mercoledì 3 marzo 2010

La lujuria


-¡Qué lujurioso que eres!, soy capaz de agarrarte a cachetadas...
-Pero si solo la he mirado, amor...
-¡Sí, pero casi se te salen los ojos!, ¡depravado...!
-¡Fíjate, fíjate, ese tipo te está mirando!, ¿qué hago, le pego por mirarte?
-¡Es otro lujurioso y depravado como tú, pues!
-Pero...
-¡Pero nada, ustedes los hombres son todos iguales, como cortados con la misma tijera!
... Cuando llegaron a casa aún seguían con los dimes y 'te respondo', y el pata llevaba las de perder.
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Por pura casualidad, hoy, revisando algunos blogs, llegué a uno particularmente interesante y divertido. Hablaba o -mejor dicho- hacía hablar a sus personajes sobre 'los pecados capitales'.
Confieso que no tengo pasta para crear situaciones que, en modo coherente, ameno y hasta divertido, y sin mucho esfuerzo, ir 'explicando' conceptos que, al menos a mí, mis padres y mayores jamás me explicaron. Los conozco sí, y los recordaba a medias de mis clases de religión de la secundaria, pero eran conceptos serios, tendientes a crear temor y hasta zozobra en la mente de los posibles 'pecadores capitales', que los habían ya entre mis compañeros de salón de aquel entonces, seguramente. Yo, no es que me santifique, pero debo decir que 'pecaba sin saber que estaba pecando' aunque la lujuria todavía no había sentado sus reales en mi púber mente.
El bloguero en mención se las ha ingeniado para hablar sobre los seis primeros pecados: Soberbia, envidia, gula, pereza, avaricia e ira. Ha dejado para el final, a sabiendas, la lujuria.
Puesto que el diálogo se desarrolla entre el papá y una hija, me queda la incertidumbre y la sana curiosidad por conocer el modo cómo (papá o mamá) logrará 'tocar el tema' (todavía tabú en muchos hogares cristianos) en modo que sea 'digerible' para la menor (creo que no tan menor), toda vez que se trata del siempre espinoso tema de la sexualidad.
Le daré una mirada (al blog) dentro de algunos dias para ver cómo finaliza la historia.
Nota: El diálogo inicial no tiene nada que ver con el blog en referencia.
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*El cuadro "El descubrimiento de la lujuria" de Bronzino, lo he tomado del sitio web emagister.com

martedì 2 marzo 2010

¡34 años!


Dicen que 'el tiempo cura todas las heridas', pero... han pasado ya siete largos años y, el tiempo no ha sido capaz de 'hacer florecer el olvido' ni en mi mente ni en mi corazón. Hoy 2 de Marzo de este 2010, mi hijo Ledinh habría cumplido ¡34 años!.
Fallecido en circunstancias misteriosas sobre los rieles de la Estación de trenes de Latina, ciudad italiana a una hora en auto desde Roma, aquel 15 de Enero del 2003, frío y lluvioso día del invierno de aquel año, quedará grabado por siempre en mi memoria como la jornada más oscura y dolorosa que me tocó vivir en el curso de mi existencia.
Tengo pensamientos y sentimientos encontrados y no sé si hago bien en recordar aquel aciago momento. Me devano los sesos intentando-siquiera- imaginar las últimas horas de aquella terrible madrugada. Mi intento es vano así como es vano el intento del tiempo que pretende 'enterrar' mis recuerdos echando minutos, horas, días y años sobre lo sucedido.
La única cosa que me sirve de consuelo es saber que sus penas físicas y sus sufrimientos han cesado por siempre, e imaginar que su espíritu inmaculado se encuentra en la morada celestial del Altísimo, gozando de su Santísima Presencia.
Ledinh: Descansa en paz.
*Foto de mi hijo en la playa de Anzio, en Roma.

sabato 27 febbraio 2010

Las barreras


Nada hay que no tenga sentido en esta vida. Todo, absolutamente todo, tiene su razón de ser y su por qué. Aún las barreras que impiden nuestro avance..., están hechos para poner a prueba nuestra fe y nuestra constancia.

martedì 16 febbraio 2010

El karma

"Soy católico por convenienza", suelo decir. Y como yo seguramente hay muchos: Mediocres, torpes, acomplejados,inseguros, ociosos físicos y mentales que, por no hurgar en la convenienza o no de otras religiones, optan por el catolicismo, la religión más permisiva del planeta, a mi parecer.
Lo que tiene de bueno la religión católica es que 'te da toda la libertad' del mundo. Puedes estar dentro de ella sin necesidad de seguir sus preceptos y reglas. O puedes estar dentro de ella y coquetear abiertamente con otras religiones, llámense testigos de Jehová, adoradores de Alá, seguidores de Krishna, etc.
Precisamente esa libertad es la que me llevó a interesarme por las religiones orientales y a leer 'alguito' sobre el karma.
Tenía entendido, o mejor dicho, había logrado entender que el karma viene a ser similar a la Ley de causa y efecto de la Física. Es decir, 'a toda acción corresponde una reacción de igual magnitud y de sentido contrario', creo que rezaba así.
Pero, lo que en la Física tiene efectos inmediatos, en el alma inmortal no necesariamente. Es así que mis penas y desgracias actuales pueden ser efecto de mis acciones en mis vidas pasadas, lo dicen los budistas.
Ellos, los budistas, al igual que los cristianos, sostienen que el alma es inmortal. La diferencia radica en el hecho que, dentro del budismo, cada etapa o cada existencia es un peldaño hacia la pureza (Nirvana), etapa última en que se adquiere la iluminación o sabiduría extrema que te convierten en 'casi dios'.
Esto último me hace pensar en algún pasaje de la Biblia: "El hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios". Es decir, está hecho para ser eterno y 'casi todopoderoso'. Creo que alcanzar la esencia de Dios sería pedir demasiado.
Pero el karma me invita a pensar en algo más. Conversando con mi compañera (ella asiste a una escuela de budismo), el otro día tocamos este tema. Ella me alcanza el siguiente cuadro: Un tipo que se ensaña con un animalito (un perrito) indefenso, por el simple hecho de haber ensuciado las escalinatas del condominio..., casi nada.
-¡Pobre perrito!-digo casi maquinalmente.
-¡No, más bien pobre hombre!-me replica de inmediato.
Luego me explica que 'el perrito', con la golpiza, está aligerando su karma. Bien por él.
En cambio aquel hombre que lo maltrata, lamentablemente, está sobrecargando su karma; en vez de avanzar en el camino hacia la iluminación, está retrocediendo. Es más, aquel 'maltratador' deberá "pagar" por su acción, si no en esta vida, en otra sucesiva...
En palabras pobres, debemos condolernos por aquel pobre desgraciado que maltrata al 'dichoso' animalito. A primera vista parece tan contradictorio, pero si se repiensa la cosa adquiere sentido, como en muchas metáforas donde alguien que pretende hacer del mal, termina haciéndole un bien a su 'víctima'.