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mercoledì 31 marzo 2010

Descansa en paz Julio.

Ayer tarde a las cinco se apagó la vida de aquel que en vida fue Julio Jara, mi padre. Se fue despacito, en silencio, casi a escondidas; con su caminar pausado, la mirada mustia y el rostro adolorido, producto de 'los palos' que le propinó el tiempo.
Nació una noche de lluvia y truenos, un 18 de Mayo de 1927, en Llata, capital de la provincia de Huamalíes, en el departamento de Huánuco, en el Perú profundo. La lluvia y los truenos de aquella noche eran el presagio de las borrascas que afrontaría durante su paso por este mundo.
La vida le puso muchos obstáculos, pero él jamás perdió las esperanzas de un mañana mejor; y siempre, después de una caída se levantaba con optimismo, dispuesto a continuar en la brega.
Hombre honesto, trabajador esforzado, había escuchado o leído que 'solo con el trabajo se puede crear riqueza' e hizo suya la frase. Jamás se preguntó: ¿Riqueza para quién o quienes?, porque él -mi padre- trabajó como negro durante la mejor parte de su vida, pero jamás, ni siquiera rozó, más allá de los confines de la pobreza. Y nosotros sus hijos con él. Pero nos dejó su optimismo, su esperanza, su fe.
El popular 'Micho' para sus hermanos y familiares, dizque porque nació peladito como los misioneros franciscanos de esos tiempos, o llamado 'Cañi' o 'Cañipaco' por los amigos más íntimos, era un tipo muy cordial, educado y alegre. De saber de su partida, seguramente muchos de los amigos y conocidos en el norte, centro y sur, en las tres regiones naturales del Perú, no ocultarían su pesar.
Julio ha seguido 'el ejemplo' de muchos. Y muchos aún seguirán las huellas de él, huellas equivocadas que -como a él- los llevarán 'a trabajar para solo sobrevivir a malapena', para crear riqueza para otros.
Hago estas reflexiones, quizás tardías, pero me ayudan (nos ayudan a todos tus hijos) a buscar otros caminos, a seguir otras huellas.
Pero no, no es un reclamo, no es una queja en tu ausencia. Nada te puedo reclamar, tus hijos nada te podemos reclamar, has hecho lo que has podido y 'lo que has creído necesario y justo'. No es malo equivocarse, aún si en esa equivocación se te fue la vida entera. Ha sido la semilla que plantaron en ti tus padres, y tú lo trasplantaste en tus hijos. Quedará ahí. No pasará más allá.
Y le daremos sentido a tu existencia, ahora que ya no estás, que te fuiste llevándote a cuestas tus virtudes y tus pecados, y tus vivencias y recuerdos.
Tus sacrificios no han sido inútiles Julio, pues nos han ayudado a entender la vida en su esencia. De algún modo nos has hecho ver 'los nuevos senderos' por donde deberemos encaminar a nuestros hijos (tus nietos), y ellos a los suyos (tus bisniestos), y así sucesivamente. La semilla que trasplantaste en nosotros, querido Julio, dará nuevos frutos, mejores. Tú lo habrías querido así.
Te hemos querido desde siempre y te tendremos en nuestras memorias hasta el fin de nuestros días, y quizás -si posible- hasta la eternidad.
Descansa en paz.

giovedì 25 marzo 2010

Tiempo de desmamar.


Desmamar es sinónimo de destetar, tiempo de 'quitar' la leche materna al bebé.
¿Hasta qué edad deben vivir los hijos bajo la protección de los padres? Es una pregunta que me hago desde hace bastante tiempo atrás.
Observando el mundo se puede ver que la natutaleza ha dotado mejor en este aspecto a los animales que a los humanos. Tanto es así que, en ciertos aspectos, los verdaderos animales, en el sentido peyorativo de la palabra, somos nosotros los humanos.
Cuando toco este tema, siempre pongo como ejemplo a mamá gallina y sus pollitos. Ella es muy protectiva en los primeros días, pero a medida que van creciendo sus polluelos, poco a poco les deja mayor libertad; algunos se toman la suya propia. Lo mismo sucede con mamá perra y sus cachorritos. Se puede ver con qué premura y cuidados 'atiende' a la camada cuando aún 'no han abierto sus ojitos'. Luego, a la par que crecen los va dejando a cargo de sus propias necesidades hasta que llega un momento en el que no los acepta más a su lado: Es el momento de 'la ruptura definitiva'. Si alguno quiere aún usufructuar de los cuidados maternos, mamá no se lo permite más. Y los corre a mordiscos y ladridos. Lo mismo hace la gallina, a patadas y picotones.
El reino animal está lleno de estos ejemplos: Mamá leona, mamá tigre, mamá osa, etc. Allí, los mandatos de Natura se cumplen a rajatabla y, se ve, muchas veces con dolor, cómo sucumben los menos aptos, aquellos que no aprendieron las lecciones oportunamente, por distraídos o por incapaces.
Una reflexión: Cuánto sería beneficioso para la raza humana seguir el ejemplo de lo que sucede en Natura. Para los padres, para evitar comportamientos sobreprotectivos que dañan el normal crecimiento de los hijos. Para los hijos, para crecer como personas, madurar y adquirir oportunamente el sentido de responsabilidad, para hacerse cargo por ellos mismos de su propia autonomía y que no pretendan 'seguir mamando' pasado el límite que ha marcado Mamá Natura.

mercoledì 3 marzo 2010

La lujuria


-¡Qué lujurioso que eres!, soy capaz de agarrarte a cachetadas...
-Pero si solo la he mirado, amor...
-¡Sí, pero casi se te salen los ojos!, ¡depravado...!
-¡Fíjate, fíjate, ese tipo te está mirando!, ¿qué hago, le pego por mirarte?
-¡Es otro lujurioso y depravado como tú, pues!
-Pero...
-¡Pero nada, ustedes los hombres son todos iguales, como cortados con la misma tijera!
... Cuando llegaron a casa aún seguían con los dimes y 'te respondo', y el pata llevaba las de perder.
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Por pura casualidad, hoy, revisando algunos blogs, llegué a uno particularmente interesante y divertido. Hablaba o -mejor dicho- hacía hablar a sus personajes sobre 'los pecados capitales'.
Confieso que no tengo pasta para crear situaciones que, en modo coherente, ameno y hasta divertido, y sin mucho esfuerzo, ir 'explicando' conceptos que, al menos a mí, mis padres y mayores jamás me explicaron. Los conozco sí, y los recordaba a medias de mis clases de religión de la secundaria, pero eran conceptos serios, tendientes a crear temor y hasta zozobra en la mente de los posibles 'pecadores capitales', que los habían ya entre mis compañeros de salón de aquel entonces, seguramente. Yo, no es que me santifique, pero debo decir que 'pecaba sin saber que estaba pecando' aunque la lujuria todavía no había sentado sus reales en mi púber mente.
El bloguero en mención se las ha ingeniado para hablar sobre los seis primeros pecados: Soberbia, envidia, gula, pereza, avaricia e ira. Ha dejado para el final, a sabiendas, la lujuria.
Puesto que el diálogo se desarrolla entre el papá y una hija, me queda la incertidumbre y la sana curiosidad por conocer el modo cómo (papá o mamá) logrará 'tocar el tema' (todavía tabú en muchos hogares cristianos) en modo que sea 'digerible' para la menor (creo que no tan menor), toda vez que se trata del siempre espinoso tema de la sexualidad.
Le daré una mirada (al blog) dentro de algunos dias para ver cómo finaliza la historia.
Nota: El diálogo inicial no tiene nada que ver con el blog en referencia.
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*El cuadro "El descubrimiento de la lujuria" de Bronzino, lo he tomado del sitio web emagister.com

martedì 2 marzo 2010

¡34 años!


Dicen que 'el tiempo cura todas las heridas', pero... han pasado ya siete largos años y, el tiempo no ha sido capaz de 'hacer florecer el olvido' ni en mi mente ni en mi corazón. Hoy 2 de Marzo de este 2010, mi hijo Ledinh habría cumplido ¡34 años!.
Fallecido en circunstancias misteriosas sobre los rieles de la Estación de trenes de Latina, ciudad italiana a una hora en auto desde Roma, aquel 15 de Enero del 2003, frío y lluvioso día del invierno de aquel año, quedará grabado por siempre en mi memoria como la jornada más oscura y dolorosa que me tocó vivir en el curso de mi existencia.
Tengo pensamientos y sentimientos encontrados y no sé si hago bien en recordar aquel aciago momento. Me devano los sesos intentando-siquiera- imaginar las últimas horas de aquella terrible madrugada. Mi intento es vano así como es vano el intento del tiempo que pretende 'enterrar' mis recuerdos echando minutos, horas, días y años sobre lo sucedido.
La única cosa que me sirve de consuelo es saber que sus penas físicas y sus sufrimientos han cesado por siempre, e imaginar que su espíritu inmaculado se encuentra en la morada celestial del Altísimo, gozando de su Santísima Presencia.
Ledinh: Descansa en paz.
*Foto de mi hijo en la playa de Anzio, en Roma.