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mercoledì 23 novembre 2011

Será muy poco...

En Roma estaba amaneciendo cuando leí las publicaciones relativas al deceso de mi caro amigo David Orosco Alania y aún hoy, después de casi un año, el pesar me embarga aún. El enterarme tardíamente, a casi una semana del fatal suceso, le agregaba pesar a mi pesar.


Circunstancialmente -no recuerdo si aquel mismo día-, tuve ocasión de leer la idea vertida por Guillermo Echevarría Robles, el de denominar "David Orosco Alania" a una de las calles de Huánuco. La idea me pareció genial y coincidí con ella. Lo que no sé es si hoy, pasados casi 1 año - con el dolor y el pesar mitigados por el tiempo-, aquello podrá ser una realidad, pero... cualesquier cosa se haga en honor del extinto, será muy poco. 

Será muy poco comparado con lo mucho que ha dado para los pueblos de aquella región centro oriental del Perú, especialmente Cerro de Pasco, Huánuco, Tingo María, Pucallpa y aledaños. El acontecer diario y la problemática de cada uno de estos departamentos, provincias, distritos y sus más apartados villorrios han salido a la luz y han sido puestos ante los ojos de la comunidad local, regional, nacional e internacional gracias al trabajo tenaz y visionario de este hombre que adoptó Huánuco como su ciudad natal. No olvidemos que él nació en Tarma, tierra de los aguerridos tarumas. El diario Regional primero y actualmente "Hoy Regional" ha tenido y tiene cobertura mundial, gracias a su enlace en la red de redes, internet. Cualquier persona, natural de la zona o interesado en ella por cualesquiera motivos, tiene en el Diario Hoy, en tiempo real, en el momento, noticias e información calificada, de periodistas y profesionales igualmente calificados. Ya solo esto sería motivo suficiente para otorgar este honor a David, pero -lo sabe el pueblo entero- su trabajo abarcó mucho más. Cada uno de sus proyectos, los que logró plasmar y los que no, estaban íntimamente ligados a su afán de ver "grande y moderna" cada una de las ciudades y pueblos de aquella macro región centro oriental de nuestra Patria.


David no era partidario de los reconocimientos póstumos, pero -creo que con todo derecho- él debe ser reconocido por el trabajo prolífico y apasionado desarrollado en su fugaz paso por este mundo, en favor de aquellos espacios geográficos y de la gente que los puebla. Trabajo eficaz, trabajo contundente, producto de su visión de hombre enamorado de aquellas tierras y plasmado en obras tangibles de gran valor para el departamento de Huánuco y la Región Cáceres.

Las obras de este gran personaje son visibles y siguen vigentes, y no solo para los huanuqueños. La ciudad de Huánuco -y no solo ella-, sigue usufruyendo de la herencia material y didáctica que dejó, su más preciado legado para la generación actual y venidera.

Estoy ausente de Huánuco desde hace varios lustros, pero sigo con atención y con mucho optimismo el diario discurrir de la vida en la ciudad que me viera nacer. Lo hago, precisamente, a través de Hoy Regional. Con David me ha unido una amistad muy especial desde mi pubertad y, aún desde la distancia, mi relación amical con él se mantenía siempre vigente. Eran prueba de ello nuestras conversaciones telefónicas, nuestros mensajes via email y nuestros esporádicos y breves encuentros tanto en Lima como en Huánuco; es cierto que él ya no está, pero nuestra amistad pervive, y se mantendrá en el tiempo. 

He conocido muy de cerca a la persona, al personaje. Tenía un andar pausado, pero sabía con certeza hacia dónde dirigir sus pasos. Sencillo en su verbo y en sus gestos, era pacífico y muy diplomático. Su muy prematura partida ha privado a Huánuco -y a toda la región centro oriental, y aún al Perú entero- de la estatura intelectual de este hombre, de su dinamismo y laboriosidad, y ha dejado truncado muchos de sus proyectos que abarcaban costa, sierra y selva de nuestro inmenso país. Tengo la casi certeza que aquello habría sido una realidad. Pero no solo por ello, sino por sus logros, aquellos visibles y vigentes, por su trabajo sacrificado y constante en pro del desarrollo del Departamento y de la Región, David debería ser reconocido como "El Hijo Predilecto de la Ciudad de Huánuco". Si alguien no me ha precedido en la idea, que me parece razonable y justa, dejo esta humilde sugerencia a las autoridades competentes de la ciudad.

Y no se merecería solo que una calle lleve su nombre, sino nominar un distrito y erigirle monumentos por doquier.

La muerte no debería existir para hombres como David, es una pena que se haya ido, así, tan prematuramente.