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giovedì 1 novembre 2012

Del dicho al hecho...


En esta entrada le voy a dar duro a los curas y a las religiones; así que, si son demasiado religiosos(as), les recomiendo no seguir leyendo.
Existe el supuesto que El Hombre creó a dios y aquel otro, más arraigado porque es la base de todas las religiones, de que Dios creó al hombre. En ambos supuestos, 'a su imagen y semejanza'. 
El primer supuesto, con el que estoy más de acuerdo, es fácilmente verificable porque El Hombre existe, es real, es concreto, palpable e innegable, y tiene la incerteza y la inseguridad esculpida en sus genes que le hacen ir en busca de Algo o Alguien superior, y allí está la razón del por qué Creó a dios 'a su imagen y semejanza'.
En cambio la segunda suposición -repito, la más arraigada-, no tiene ningún asidero válido, pues a Dios creador nadie lo conoce, nadie lo ha visto jamás, nunca. La Biblia y los evangelios nos dicen que es Eterno, Todopoderoso, Omnipotente y Omnipresente; es decir, que todo lo puede y está 'en todas partes' a la vez; que todo lo ve, que todo lo oye, que no hay modo de evadirlo, pero todo ello no pasa de ser simple palabrería, pues cuando Moisés subió a La Montaña, aquella vez que bajara con las Tablas de los Mandamientos, Dios no se percató que 'su pueblo' estaba adorando al becerro de oro.
Desde otro ángulo, solo para rebatir que Dios no lo ve todo y, si verdaderamente existe, posiblemente sea sordo, ciego y mudo. El caso es que los curas dicen que 'debemos confesar nuestros pecados' para que Dios nos perdone. ¿Si Dios que todo lo ve ya vió mis pecados, qué objeto tiene que los confiese? Sería torpe pedir que confiese a un ladrón al que pillamos infraganti, con las manos en la masa.
Otro asunto que no se me cocina es aquello de 'La Tierra prometida'. ¿Acaso Dios con su inmenso poder y omnipotencia no podía 'regalar a su pueblo' tierras vírgenes y despobladas, y no precisamente aquellas que menciona la Biblia?. Se dice que Moisés mandó una expedición (nocturna, me parece) hacia la otra ribera del Jordán y aquellos expedicionarios regresaron con frutas exquisitas y miel, y no recuerdo qué más. ¿Por qué tenía que usurpar Dios aquellas tierras ajenas? Luego, en los evangelios, Jesús (¿el Hijo de Dios?) no explica aquello y predica con sus famosas parábolas, dizque (vean en Marcos: 4:10,11 y siguientes) para que "mirando, vean y no perciban; y oyendo, escuchen y no entiendan; para que no se conviertan, para que sus pecados no les sean perdonados...". La primera vez que leí aquello con sentido crítico, quedé anodadado, estupefacto, cariacontecido y turulato; pensé que allí, por fuerza, tenía que haber un error, ¡y qué error!. Consulté otras biblias, cambiaban algunas palabras y el contexto en el que Jesús declaraba aquello, pero el sentido del mensaje era el mismo. 
Era inconcebible para mí, pues se dice que "La Biblia es Infalible". Además, ¿acaso no era Jesús el que predicaba "Amad a vuestros enemigos"?. ¿Y, entonces?, pues,entonces, parece que Dios -y si no El, su Hijo- era (es) Segregacionista y Discriminador, con mayúsculas. 
¿Qué objeto tenía perder tiempo y gastar saliva a sabiendas que no le entenderían? ¿No hubiera sido mejor que hiciera la prédica a sus solo allegados y apóstoles, y luego explicara a los mismos el significado de sus parábolas? En resumen, allí hay una contradicción.
Una contradicción grande, colosal que, hasta el momento, ninguna de las Iglesias (evangélicos, testigos, menos aún los católicos) han sabido explicarme. Es más, en la oportunidad que tuve de hablar sobre el particular con un cura (en Pésaro, una linda ciudad italiana a orillas del Adriático), me respondió insultando y casi con enojo dijo que 'eran tonterías, estupideces' (sic), que 'no se debe poner en tela de juicio' lo que está escrito en la ¿Santa Biblia?.
¿Y quienes son los que deciden la santidad de las personas o de las cosas?, pues la Iglesia. Así, las religiones y quienes se hallan en sus vértices, tienen tantísimo Poder -no solo económico-, e influyen en modo desmesurado en las decisiones políticas de las naciones, aunque no lo creamos. En algunos paises, sobre todo en aquellos en vias de desarrollo, y más aún en aquellos del Tercer mundo, el credo de las personas está establecido constitucionalmente.
Los conformantes del clero, en todas partes, en todas las religiones, creen ser Dueños de la Verdad. Ok, digamos que es así, pero quien tiene la verdad de su parte tiene que tener argumentos razonables para convencer a quienes tienen dudas, y no responder con evasivas o, peor aún, con insultos.
Ellos, los del clero, hablo en este caso de la Iglesia Católica, predican el Evangelio de Jesús, pero sus prédicas en confronto de sus hechos son completamente contradictorios. Jesús jamás tuvo lujos, ni usó ropas ni zapatos exclusivos como El Papa, que se dice 'Representante de Dios en la Tierra'. Jesús no tuvo comodidades ni usó indumenentaria ni joyas preciosas. Lo que representa El Papa son sus intereses propios, los del clero e iglesia en general. Hoy por hoy el sacerdocio no es más una vocación, pues se ha convertido en una profesión, muy lucrativa. Aparte, gozan de inmunidad ante las leyes, como lo demuestran los casos de los curas pedófilos casi a nivel mundial, con muy escasas excepciones. 
No tengo datos concretos, pero se dice que la Iglesia Católica es dueña del 75% de los edificios antiguos de la Ciudad de Roma. Sin embargo, lejos de compartir tanta riqueza (no sucede solo en Roma), incitan en sus prédicas a los feligreses a 'abrir sus puertas a los desheredados', a compartir sus panes y sus abrigos con los menesterosos, pero ¿y ellos, deben solo pedir y nunca dar?. Piden limosnas a todos los asistentes a las misas; aparte, cada santo está dotado de una alcancía, debes dejar alguito, si no no te hace el milagro que solicitas. Es decir, solo piden. Es de notar que no hemos tocado el 8 x 1000, otra forma de meter las manos en los bolsillos de los ciudadanos, al menos acá en Italia.
Retomando el tema de 'la profesión sacerdotal', hará una semana, aproximadamente, me subí a un autobús en hora punta. Detrás mío subió un sacerdote muy joven, alto, buen mozo, parecía actor de cine, posiblemente irlandés. Llevaba un libro de Teología que leía un poco y cerraba con sus delicadas y muy bien cuidadas manos, daba la impresión de estar memorizando algunos pasajes. No había asientos libres, íbamos parados como otros tantos. En un paradero, más adelante, de pronto subió un vagabundo con las ropas sucias y raídas, y naturalmente con un hedor propio de los que no se bañan. La gente normal le hizo espacio para que pase y se acomode, pero miren lo que sucedió con el curita de marras. Ni bien lo vió subir, inmediatamente se puso en guardia. Para su mala suerte, el vagabundo se dirigía propiamente hacia el lugar donde él leía. El curita se pegaba a la carrocería del bus lo más que podía, pero no era para dar espacio a aquel pobre desheredado, intentaba 'escapar' de él y, cuando el vagabundo fue a ubicarse exactamente delante de él, hizo un mohín con la cabeza y alzando el libro hasta donde pudo hizo un gesto de disgusto (y desprecio), y cambió de lugar. Es por eso y por muchas otras cosas (que veo), que digo que el sacerdocio no es más una vocación. Entre las 'muchas cosas' que veo está que estos patas viven en la abundancia, en lujosos edificios, con todos los servicios, con jardines bien cuidados, canchas de tennis y piscina. ¿Jesús, a quien dicen imitar, habrá vivido con todas esas comodidades? Ni en sueños.
Son ellos mismos, los del clero, los culpables de la decadencia de la fé de muchas personas, por sus discursos y accionar sumamente contradictorios. No me convencerán jamás que actúan movidos por sanos y cristianos sentimientos.