Mi relación con el alcóhol
Al igual que con el tabaco, comencé a beber por mono, por imitar a aquellos un poco mayores y a algunos de mi edad a quienes el hecho de tener una cerveza en la mano les infundía 'fuerza y seguridad' que de otro modo no tenían. Los muchachitos que beben licor lo hacen con la finalidad de paragonarse a los adultos. Creen que ello los hará 'respetables' frente a los de su edad y 'atractivos' frente a las chicas, sobre todo en el barrio. Lo hacen también para esconder temores, miedos y complejos. Algunos van más allá todavía y se enredan con otras drogas más fuertes y más dañinas. Y así, poco a poco, van cayendo en el abismo profundo del vicio. Aún cuando no pertenecí exactamente a aquel grupo, cuando inicié mi relación con el alcóhol me convertí, sin querer queriendo, en un bebedor consuetudinario. Lo que en mis tiempos de estudiante era un asunto quincenal, o mensual, o en las ocasiones de los bailes en el "Chung Hua", famoso local en mi ciudad natal; c...