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sabato 2 marzo 2013

QEPD...

Son ya diez años desde cuando mi hijo Ledinh partió. Hoy 2 de Marzo habría cumplido 35 y nosotros, la familia en pleno, sus padres y hermanos, celebramos "Su Día". Lo celebramos en recuerdo de El, en recuerdo de lo mucho que significó para nosotros su llegada a este mundo y su paso por él, un paso apenas percibido, casi fugaz. Mi hijo, el poco tiempo que le tocó vivir, vivió casi a escondidas, como tentando caminar en la oscuridad o como quien camina de puntillas para evitar hacer ruidos que podrían despertar a los que duermen y..., la verdad: Todos dormíamos a su rededor. Y despertamos recién cuando cerró la puerta y partió. Muy tarde, demasiado tarde.
Sin embargo, aquel 'tentar en la oscuridad' y 'sus puntillas' han dejado Huellas muy Profundas, sobre todo en mamá y papá, y -con certeza- también en sus hermanos. Huellas, recuerdos, señas incisas en nuestras memorias y en nuestras almas como con fuego que el tiempo no podrá borrar jamás mientras haya latido en nuestros corazones.
¿Y el ánima de mi hijo? Si existe el Cielo, debe estar allá. Hago estas reflexiones precisamente pensando en el Alma de mi amado hijo. Las conversaciones con ciertas personas y algunas lecturas (no tengo el convencimiento pleno) me han insinuado que 'el alma de mi hijo no podrá encontrar paz mientras nosotros (yo y mi familia y quienes lo querían bien) no dejemos de traerlo a nuestras memorias'. Y yo pienso mucho en esto, y quisiera Paz para El, para los míos y para todos. Es este hecho lo que me impele a tomar una decisión: No mencionar más a mi hijo, al menos en este medio.
Esta mañana su mamá y su hermana -mi esposa y mi hija- han salido de casa muy temprano para llevar flores hasta el Cementerio de la Ciudad de Latina, donde se conservan sus cenizas.
Este hecho apenas citado me hace estar seguro de que el olvido es imposible, pero haré (haremos) el esfuerzo, no de olvidarlo, solo de no mencionarlo. Espero que valga el sacrificio. QEPD.