Follow by Email

mercoledì 31 dicembre 2008

Balance General

¡Feliz inicio de año y que la Ventura, Dicha, Felicidad y Fortuna os acompañen en el 2009!!, es mi deseo sincero para todos, en general: Parientes y no, amigos y no, compatriotas y no, terrestres y no... en fín, para todo el universo, allá donde esté habitado.
Este 2008 que se acaba, a pesar de la crisis de los últimos meses, no ha sido un mal año para muchos de nosotros. Si hacemos un 'Balance General de acciones' seguramente encontraremos que 'alguito hemos ganado'. Si no materialmente, es posible que hayamos leído un libro y agregado saber o conocimiento al saber o a los conocimientos que ya teníamos. En un balance, eso es positivo.
Si por otro lado -quizás- alguien de nosotros ha tenido la oportunidad de viajar fuera del país (o al menos fuera del lugar de residencia habitual), habrá tenido también ocasión de conocer nuevos lugares, gente nueva, y de hacer amistades nuevas, y de probar emociones igualmente nuevas; metamos todo eso en el balance y será positivo también. Sin duda.
Inclusive de las experiencias negativas podemos -si queremos- hacer un balance positivo. Hemos metido la pata quizás, alguna transacción no salió como previsto, fuimos víctimas de un robo o de una estafa... Bien, esas experiencias, bien valoradas, nos sirven como enseñanza para evitar en el futuro tropezar con la misma piedra. Y eso, definitivamente, también es positivo.
Haciendo un repaso de las experiencias, buenas o malas, tenidas en este año que termina, pueden -muy bien- cada una de ellas servir como hitos o nuevos puntos de partida desde los cuales cambiar estrategias o mejorarlas; cambiar rumbos o continuar en ellos; hacer ajustes, etcétera, en modo de enriquecernos en los diversos aspectos de nuestras vidas: Salud, negocios, amor.Y para aquellos que han tenido un 2008 afortunado en algún aspecto de la vida (o en todos), que en el 2009 continúen los éxitos y la fortuna.
Los dejo con el spot navideño de la cadena televisiva Mediaset, la cadena que pertenece a Silvio Berlusconi, actual Primer Ministro del Gobierno Italiano. El spot se llama 'Sconcerto di Natale'* (Desconcierto de Navidad). Todos los que participan son -obviamente- gente que trabaja en la cadena, los rostros más representativos.
(*) Se lee 'sconcherto di natale'.



venerdì 19 dicembre 2008

Mis recuerdos de Navidad

La primera Navidad del que tengo recuerdo fue la del año 1963. Dos meses antes había cumplido 10 años de edad. No me explico por qué nueve navidades de mi vida pasaron desapercibidos. De los dos primeros años de vida creo que nadie tiene memoria. A partir del tercero -pienso-, recién comenzamos a 'guardar datos en el disco duro'; creo que es así. Pero, aún con todo, no tengo idea cómo pueden haber pasado tantas navidades sin que mi memoria los registrase...
Hoy, mirando por el retrovisor del tiempo, y analizando aquella primera Navidad que guardo en la memoria, me alegro de no recordar aquellas primeras nueve navidades de mi vida.
Lo que sí recuerdo son las Fiestas Patrias, seguramente ya tenía tres años. En ese entonces vivíamos en Pachas, cerca a La Unión, en la Provincia de Dos de Mayo, sierra de Huánuco. Tengo también recuerdos de mis cumpleaños (de algunos) porque para esas fechas mis padres me compraban ropa nueva y zapatos. Y se preparaba el rico 'ponche' para el desayuno. Hoy por hoy lo preparo yo para mis 'cumples' o los de mis seres queridos más cercanos.
Pero quería hablar de la Navidad de aquel 1963. En aquel entonces residía en mi ciudad natal, Huánuco. Con mi madre y hermanos habíamos ya casi completado 1 año viviendo en la ciudad, haciendo vida sedentaria. Antes de aquello vivíamos -lo dije en otro post- como gitanos, primero en la sierra y luego en la selva, empujados por el oleaje del destino de mi padre que debía ir allá a donde su oficio de 'Operador de Caterpillar' era menester, generalmente lugares alejados de las ciudades, de geografía áspera y salvaje. Ahora que lo pienso, debe ser por ello que no recuerdo esas primeras nueve navidades. Pero volvamos al relato:
Con semanas de anticipación llegó hasta nosotros la noticia de que regalarían juguetes en el Estadio "Leoncio Prado", llamado así porque era propiedad del colegio (en ese tiempo Gran Unidad Escolar) del mismo nombre. Las noches previas a aquel 25 de Diciembre yo soñaba que me regalaban 'un caballo', 'un camión' y 'una pelota'. Me sentía feliz con mi caballo, lo montaba a pelo y partía al galope por valles y montañas. Mi caballo era fantástico porque por momentos 'volaba' de una montaña a otra, y yo miraba desde lo alto el plano rectilíneo de las calles de aquella ciudad que me viera nacer. Y yo era muy feliz en mis sueños. El camión no me importaba. Con la pelota hacía malabares, Pelé y Maradona eran niños de pecho a mi lado (Maradona aún no era conocido). Cogía el balón (un balón de verdad) y 'cabreando'* a uno y otro llegaba frente al arquero adversario, pateaba con tanta fuerza que la pelota entraba al arco con portero y todo. Y el público festejaba..., y gritaban mi nombre. Yo no cabía en mí de felicidad al escuchar el rumor de los aplausos de la gente en el estadio. Pero,... eran solamente sueños.
Llegado el día, muy temprano (6:00 am) con mis hermanos corrimos hacia el estadio, creíamos ser los primeros, o por lo menos estar entre los primeros, pero... nada que ver: Había una fila larga, larga que doblaba la cuadra. ¿Eran adultos y niños que habían madrugado?, no. Muchos de ellos, sobre todo los que estaban adelante, en posición privilegiada, habían amanecido allí.
Ver todo aquel panorama me desmoralizó. Comencé a preguntarme si alcanzarían juguetes para todos. Las entregas comenzarían recién a las 9, y adultos y niños seguían llegando. No podía creer que hubiesen tantos niños en la ciudad...
Cerca de las 9 comenzaron a sonar villancicos en los altoparlantes al interior del estadio. Los que estaban adelante en la fila comenzaban a reacomodarse y surgieron algunos pleitos que hicieron que interviniera la policía.Como a eso de las 9:30 salieron los primeros niños con sus juguetes, algunos con sus panetones -esos de carretilla- y algunos otros con unos polos de algodón o botas de jebe, similar a los '7 vidas' de Bata de esos tiempos. No sé si esas botas aún se fabrican en la actualidad, eran muy buenas para los días lluviosos, para chapotear en los charcos.
Cuando ingresamos nosotros (poco más de la 1 de la tarde) ya casi se habían terminado los juguetes. A mí me dieron una pelota roja de jebe (me pareció de jebe) que rebotaba muy bien, mi hermano mayor también quiso una pelota (le dieron una azul, de jebe también), para mi otro hermano ya no hubo pelotas, le dieron un caballito de plástico con cuerpo de palo de escoba; pedimos que nos dieran algo para mi hermanito menor que se había quedado en casa (1 añito), pero nos dijeron que tenía que haber ido personalmente.
Terminamos la jornada 'casi quemados' por el calcinante sol de aquel día, pero salimos contentos. Los niños, gracias a Dios, tienen esa capacidad de 'celebrar' las pequeñas cosas, los triunfos mínimos; nosotros celebrábamos el hecho de haber 'conseguido juguetes'. La fila fuera del estadio era aún larga..., días después escuché que muchos de los que habían estado en 'los puestos privilegiados', habían hecho fila por segunda y hasta tercera vez. ¡Qué vivos!. Para el siguiente año me dije que haría lo mismo, pero... ya no. Aquel Diciembre de 1963 fue la primera y última vez que hice la fila. Al año siguiente me sentía ya 'muy viejo' para esos trotes.
Llegados a casa aquel día mostramos 'con orgullo' nuestros juguetes. Mi hermano mayor, en un alarde de generosidad regaló su pelota azul a nuestro hermanito bebé de 1 año, pero se llevó mi pelota roja. No pasó ni media hora y lo regresó desinflada. Ya no servía.
La pelota azul duró intacta por casi una semana; luego terminó también desinflada, inservible como mi pelota roja. Una pena. Solo el caballito de plástico con cuerpo de palo cumplía a cabalidad con su cometido cada vez que mi hermanito menor salía en él a dar sus vueltas por el Parque Roosvelt. Vivíamos entonces enfrente de aquel parque que me trae muchos recuerdos. En torno al parque estaban la Iglesia San Pedro, la piscina, la escuelita 'San Pedro' de solo niñas y el Colegio Virgen de las Mercedes, mejor conocido por todos como el colegio de las mishicas.
La Navidad llegó tarde a mi vida. Ya no tuve ocasión de creer en Papá Noel, ni en su cargamento de regalos, ni en su trineo ni sus renos. Después de aquella larga fila en el Estadio Leoncio Prado, sabía con certeza que los 'regalos' para los niños pobres los repartían o las municipalidades, o las instituciones de caridad.
(*) Cabrear = sinónimo de driblear en el lenguaje que usábamos en aquel tiempo. La RAE lo considera en la acepción de 'esquivar'.

domenica 14 dicembre 2008

Llorar sobre la leche derramada

Las lágrimas derramadas copiosamente (llanto) -he leído-, pueden servir como terapia contra el estrés, aparte de paliativo de las penas y sufrimientos en este 'valle de lágrimas'. Y es cierto, en tantas ocasiones he llorado, y luego me he sentido aliviado de mis pesares, como 'descargado' de aquello que era causa de ella.
Un niño puede llorar por varios motivos: Una pataleta, un castigo infligido -con razón o no- por uno de los padres, se cayó jugando, se peleó con el amiguito(a) y llevó la peor parte, etc.; y tantas veces los niños lloran por cualquier tontería. El llanto de un niño no llama demasiado la atención, salvo en circunstancias de castigos fundadamente inmerecidos.
En cambio, el llanto de un adulto es diverso; aún más si el adulto es de sexo masculino . Esto último porque crecemos a nuestros varoncitos con aquella idea equivocada de 'los hombres nunca lloran', en un intento machista (vano) por insensibilizar a nuestros retoños de las palizas que le propinará la vida. La verdad es que 'los hombres' (los varones) también lloramos. Y que no vengan a decir algunos machistas anquilosados que jamás en su vida han llorado. Yo... no les creo.
El llanto de un niño conmueve a las mamás y a las mujeres, ellas no pueden ver llorar a un niño; en cambio, creo que el llanto de un adulto conmueve a varones y mujeres por igual.
Decía que el llanto de un adulto es diverso porque proviene de motivaciones muy profundas de dolor mayormente moral que desembocan en sufrimientos y penas igualmente profundos que solo el tiempo y nuestros llantos alivian.
No puedo dejar de anotar que existen personas muy sensibles - de ambos sexos- que lloran por los motivos más nimios. Conozco a una señora que se conmueve hasta las lágrimas cada vez que ve en la TV los reportajes sobre el hambre o las guerras en Africa u Oriente Medio.
A mí personalmente me hacían llorar las películas hindú. Recuerdo 'Madre India' y otras parecidas de las que todos los espectadores salíamos con los ojos hinchados y rojos, y con los pañuelos mojados por las secreciones nasales que casi siempre acompañan a las lágrimas.
Con los años, pero, he llegado a reprimir mis emociones en modo que no llego a derramar lágrimas, casi por ningún motivo. Creo que la edad, y la madurez que uno va ganando con ella, me han ayudado en esto. He llegado a la conclusión que, si bien las lágrimas sirven para aquello anotado en los renglones iniciales, en el fondo no solucionan nada. Por decir, nuestras lágrimas no resucitarán a nuestros seres queridos que 'partieron', no sanarán a nuestros enfermos, no nos resarcirán nuestras pérdidas, no harán retornar al enamorado(a) que nos dejó, etc. Por otro lado, esos minutos de llanto son generalmente 'tiempo perdido' ya que, en aquellos momentos, nuestro cerebro se encuentra en crisis, bloqueado; no atina a concentrarse y a 'buscar y encontrar soluciones' como sí lo puede hacer un cerebro en calma. "Cálmate, cálmate..." decimos generalmente a las personas aquejadas de llanto, ¿será por eso?. Y la calma es una gran cosa, y conservarla en los momentos críticos, mejor aún.
Las penas y los sufrimientos profundos que nos inducen al llanto, nos nublan la mente. Muchos, en aquellos momentos críticos toman decisiones funestas que, lejos de aliviarles las penas, los conducen inclusive a la muerte. ¿Vale la pena? Definitivamente no. La vida es un DON sumamente precioso para tirarlo por la borda de ese modo. La vida es bella y merece ser vivida con todo aquello que nos ofrece. Si estamos viviendo un invierno muy crudo, debemos tener la certeza que luego vendrá la primavera, y después el verano.
A lo largo de todos los años que tengo de vida, que sumados hacen mi edad actual, no había logrado percatarme del modo sencillo cómo discurre la vida toda, cómo cada uno de nuestros actos -por muy insignificantes que parezcan- pueden generar consecuencias, buenas o malas, pero consecuencias al fín y al cabo. Y cómo, cada paso que damos nos aleja o nos lleva al encuentro de los acontecimientos que podrían marcar hitos en nuestras vidas. Puede parecer exagerado, pero 'descubrir' esas pequeñas cosas ha significado mucho para mí. Ha sido, por así decirlo, como si hubiese encontrado una linterna con qué alumbrar mi sendero en los tramos oscuros de mi existencia. Y, por todo ello, ya casi no doy trabajo a mis glándulas lacrimales, solo medito en las cosas que me suceden y me preparo para lo inesperado. ¿Cómo?
Existen algunos factores que te pueden hacer preveer ciertos acontecimeintos. Por ejemplo: La edad, las enfermedades, los modos de ser de las personas, el lugar donde vives, etc.
La edad de mi padre -ochentaitantos- unido a su enfermedad (no lo digo), me hacen preveer que de un momento a otro me llegará una noticia dolorosa y desagradable. Y no es que me martirice desde ya por ese hecho, no; lo que trato es de ser práctico y 'lo tomo en cuenta desde ahora' para que no me tome por sorpresa cuando suceda. Además, mi padre es una persona que ya ha vivido, ha trabajado, ha ayudado a construir esa patria llamada Perú, y es natural que 'descanse' como todo obrero cuando termina su jornada laboral y le cae la noche. Hago esta misma prédica a mis hijos respecto de cuando me tocará 'entregar el equipo'. Agrego que entonces yo seré ajeno a sus penas, sufrimientos y lágrimas porque estaré muerto, quizás caído por tierra como hoja desprendida del copioso follaje de la vida. Y, mi muerte, es otra de las cosas que menos me preocupa. Cuando suceda, a preocuparse serán los que quedan, los que me sobrevivirán. Y esto es así para todos, para grandes y chicos, para ricos y pobres. La muerte no hace diferencias de ningún tipo: raza, religión, nacionalidad. Y tampoco hace descuentos.
Como corolario de este discurso sin importancia, diría que no vale la pena llorar sobre la leche derramada. Es decir, no tiene ningún sentido martirizarse por las cosas que se hicieron mal o se dejaron de hacer; tampoco conviene preocuparse por la dura labor que nos espera mañana. Lo pasado dejémoslo en el pasado, el mañana que espere su turno; afrontemos solamente, con decisión y con coraje -y si se puede, con inteligencia- el ahora, el hoy. Basta.
Los dejo con Hoy, bonita canción de Gloria Stefan.


giovedì 11 dicembre 2008

Mi infancia (continuación de Creencias...)

En muchas ocasiones, seguramente, repetiré escenas ya descritas en entradas anteriores, como en este caso. Lo hago con la finalidad que quien lea mis relatos tenga elementos de juicio suficientes como para hacerse idea del marco en el que se desarrollan los acontecimientos. Si así no fuera, entrego mis disculpas anticipadas. He aquí el relato:

Nacido en la Ciudad de la Eterna Primavera, Huánuco; capital del departamento del mismo nombre en Perú, a muy corta edad - seguramente con meses aùn de vida- mis padres me llevaron a la sierra. Ellos, mis padres, eran como gitanos. Mi padre, un operario de construcción civil, constantemente era trasladado de un lugar a otro en razón de su trabajo como Operador de máquinas Caterpillar. Y los lugares a donde íbamos eran generalmente muy apartados.

Mi padre abría las vías para el ingreso de la civilización. Iba adelante abriendo caminos por donde antes no transitaban ni acémilas. Amaba su oficio a pesar que muchas veces puso en peligro su salud e integridad. "Son gajes del oficio", decía.

Viví en la sierra de mi país hasta cerca los tres años de edad y, por esta razón, es muy poco lo que conservo en la memoria, de aquellas vivencias. Pero, debo recalcar que la creencia en los espíritus benignos y malignos, sobre todo en estos últimos, existe en las tres regiones naturales del Perú. Es decir, en costa, sierra y selva; con pequeñas variantes en cada una de ellas.

Es de resaltar el hecho que, cuando los niños crecen y comienzan a ser inquietos, las madres, para atenuar esa inquietud natural, asustan a sus pequeños con "el alma" o "el tunche"; entendiéndose por éstos a unos seres invisibles, malvados, que se llevan a los niños muy inquietos o malcriados.

Y esto la mayor de las veces funciona. El asunto no es que las madres utilicen estos trucos para tener bajo control a los hijos; sino que, ellas creen a pie juntillas en la existencia de los espíritus, buenos y malos.

Así, en determinadas situaciones cuando los bebés o niños sufren de desvanecimientos o lloran sin cesar, dicen que "lo ha tocado el alma" o "ha visto al alma". Las curanderas de aquellos lares conocen rezos y mil secretos para curar estos males o para evitarlos.

De la sierra pasé a la selva. Viví allá hasta la edad de nueve años. La selva de mi patria es un lugar maravilloso, fascinante. Los mejores recuerdos de mi infancia los tengo de allá. Me encantaba el verde inagotable de sus paisajes, la tibieza de las aguas de sus rios, su clima siempre cálido. Y aún sus lluvias.

Recuerdo que corrìa jubiloso bajo la lluvia, chapoteando en los charcos junto con los otros niños del vecindario. Las niñas con solo el calzoncito y, nosotros los niños ... ¡completamente desnudos! ¡Ah, qué vida aquella! Allá se quedó mi Edén, mi Paraíso.

Las cosas que contaré más adelante corresponden a esa etapa de mi vida, vistas al inicio con los ojos del iletrado, repensadas después y "analizadas" a la luz de nuevos hechos mas cercanos en el tiempo. Pero, experiencias propias, vividas en carne y hueso por el suscrito.



sabato 6 dicembre 2008

Homenaje a una mamá que partió

No encuentro palabras para comenzar este post. Nunca he sido bueno para las despedidas fúnebres, pero se trata de una persona a quien he estimado muchísimo. Una señora que me abrió las puertas de su casa en todo momento por el solo hecho de haber intimado con uno de sus hijos, inicialmente, y después con toda su linda familia. Hasta hoy me unen lazos muy estrechos de amistad con todos y cada uno de ellos. La distancia no es óbice para seguir manteniendo encendida la 'candelita' (así lo diría mi pata) de nuestra amistad y de nuestros afectos mutuos.
La señora Sabina Alania trae a mi memoria gratísimos recuerdos. La recuerdo en muchas navidades, cumpleaños y fiestas importantes, reunidos en casa de la familia, departiendo y compartiendo las exquisiteces que sus menudas, pero infatigables manos, preparaban para las ocasiones. Las mamás trabajan siempre en exceso, eso lo sé, pero mamá Sabina superaba con creces a todas. Quizás exagero, pero mi memoria no la ha retratado descansando, en ningún momento. Siempre tenía un quehacer.
Bueno, en Junio que estuve en Perú, me enteré tardíamente que esta linda mamá... partió. Lo hizo hace 1 año que se cumplen mañana. Lo supe de boca de su hijo, de mi amigo, mientras compartíamos un frugal almuerzo en un restaurante, en Lima. No sé los motivos de su silencio, pero no lo puedo juzgar. La verdad es que, desde hacía bastante tiempo, prácticamente desde cuando dejé mi ciudad natal, nuestra amistad se limitó a esporádicos encuentros de solo minutos en las ocasiones de mis retornos. Mi matrimonio y mi trabajo, y el trabajo de él no permitían mantener una comunicación fluída y estrechos nuestros vínculos; ni con mi amigo ni con su entorno familiar. Me limitaba solo a preguntar por cada uno de ellos, y tantas veces no obtenía respuesta... y yo no insistía. Decía para mí mismo: 'Soy su amigo, no su inquisidor'. Afortunadamente ya está superado todo eso.
Extrañamente, ahora que me encuentro al otro lado del Gran Charco me siento más cerca de él y de su entorno. Internet hace posible todo esto.
Y hoy, precisamente, he querido escribir estos pequeños 'versos' como un Homenaje póstumo a esta mamá valerosa que, sorteando todos los obstáculos que le puso su destino, supo llevar a cabo sus anhelos para bienestar de sus hijos, nietos y parientes por venir.
Con todo mi afecto para Sabina Alania de Orosco, QEPD y QDDG.

"Para una mamá que partió hacia el cielo"

¡Sabina, madre, te esperan otras tierras!...
Te gritaba tu destino.

Y tú buscabas respuestas en tu Pasco natal y Tarma de tus vivencias.
¡No, aquí no!, te repitieron los cerros floridos.
Y te fuiste de tus querencias, y dejaste tus raices.
Y tus pies, pequeños y frágiles, pisaron otros suelos.


Los tres centinelas del valle: Rondos, Mara y Paucar

te dieron la bienvenida. Adivinaban tu fuerza.
El Huallaga y el Higueras celebraban tu llegada

jugueteando alegres con sus orillas.
'Será por breve tiempo', dijiste, pero...
te encariñaste con este valle y con su gente.

No viniste sola, viniste con los tuyos,

con los frutos maduros de tus entrañas.
Y trajiste contigo tu fuerza, tu tesón,

tu fe indoblegable y tu sabiduría.
Y los que compartimos tus pocos momentos,

supimos de tus virtudes.

Ha sido tu mayor virtud: El trabajo.

Y lo hacías callada, como quien no quería

ni siquiera perturbar al silencio.
Era tu modo de hacer apostolado: Trabajar.

Y tus hijos aprendieron de tí,
y muchos otros aprendimos de tí.


Los hados y la muerte quisieron doblegarte.
Se llevaron a Tita, joven aún, casi niña.
Luego a Chule, a Gerardo y a Paco; hombres de bien.
¡Y a María!, pero... ¿por qué a ella?

Los hados callaron, tu destino no respondió.

Pero no te doblegaron.

Y después... ¡tú también te fuiste!

Callada como siempre, en silencio.
¿Fuiste quizás detrás de los tuyos?

¿Acaso obedeciendo a tu destino?
Los de arriba te acogieron jubilosos.

Acá abajo... extrañamos tu presencia.


No supe de tu partida, nadie me lo dijo.
Habría querido llorarte y cantarte alabanzas.

Y llevarte flores. Y hablar de tus virtudes

al viento posmeridiano de este valle,
para que lo difunda, y que todos supiesen
de tu bondad, de tu valor, de tu generoso corazón.

Tú mereces más que este pequeño homenaje.

Mereces que tu gesta sea cantada

en las estrofas más bellas del Cantar de los Cantares.

No mereces el canto mal logrado

de alguien que te quiso bien, no.
Mereces la venia de Los Tres Jircas.
Mereces el llanto del Huallaga y el Higueras.

La huella de tus pasos se ven aún en la ciudad,

los árboles que plantaste están ya dando frutos,
y se ven por doquier las semillas

que germinarán en la nueva estación.

La estación que soñaste al arribar a este valle,
dentro de no mucho será realidad.

Hoy que, siguiendo tus senderos y tu ejemplo

también me he marchado hacia otras tierras,
te recuerdo con gratitud. ¡Oh Sabina linda!,
yo que he saboreado la sazón de tus comidas
y usufruido de tu generosidad,

yo... no te puedo olvidar. R.I.P.














venerdì 5 dicembre 2008

Mis padres y sus creencias: Las ánimas y el más allá

Yo nací en una ciudad del centro oriente peruano. Mis padres de ascendencia campesina, emigrados muy jóvenes a la ciudad, capital del departamento: Huánuco, en gran medida seguían conservando (y aún conservan hasta la actualidad) sus creencias, usos y costumbres. Estas creencias, usos y costumbres de mis padres, son en realidad el resumen de la idiosincracia de todos los peruanos que pueblan aquella porción de Perú.
En la zona de donde provengo, existe la creencia que las almas de las personas que fallecen accidentalmente; es decir, no por muerte natural, vagan o andan perdidos por espacios de tiempo ilimitados. Inmediatamente después de la muerte, el espíritu se presenta a los parientes y amigos mas queridos en escenas que se pueden traducir como "rápidos golpes de vista". Es decir, la persona aparece en tu campo visivo para luego desaparecer como por arte de magia, instantáneamente. Por eso en mi tierra, cuando alguien tiene una visión de esta naturaleza, comienza a preocuparse por la salud y la integridad de la persona visionada. Estas visiones pueden darse también en casos de muerte natural, pero en estos casos las ánimas no caminan perdidas, encuentran con prontitud el sendero que los conducirá al cielo, al purgatorio o al infierno, según como haya sido su accionar durante su paso por este mundo.

Recuerdo que mi madre contaba, -yo, pequeño aún, escuchaba atemorizado- el caso de un tipo que cayó de la rondana* y se ahogó en el río. Su ánima era visible en las noches de luna, en un constante subir y bajar de la rondana. La gente que vivía de la otra ribera del río, cuando les ganaba la tarde, preferían quedarse de este lado hasta el día siguiente.

Debe ser cierto lo que contaba mi madre, pues, ya adulto, he tenido ocasión de ver por mí mismo el temor de las gentes de provincia, sobre todo de los que viven en los pueblitos más apartados; cómo al ver la proximidad de la noche, apuraban el paso para lograr pasar aún con la luz del día por aquellos lugares donde habían ocurrido las malas muertes; es decir, las muertes por accidentes.
Existe la creencia que el espíritu del difunto permanece en aquel lugar y que, dependiendo de si ha sido en vida persona de bien o malvada, su espíritu asustará a los pasantes en grande o menor medida. Contaban algunos -inclusive- de haber sido apedreados por estos espíritus.

Hasta aquí lo que me contaba mi madre y lo que conozco de las creencias de mis paisanos.
En entradas posteriores intentaré resumir mis experiencias personales con ánimas y espíritus.
Vean el video que sigue para que tengan idea de lo que es una 'rondana'.
(*)Rondana. En la selva y partes de la sierra del Perú, especie de funicular a tracción manual, usado generalmente para atravesar ríos. Fuente: experiencia propia.



mercoledì 3 dicembre 2008

¿Vas a viajar a Roma?. Yo te aconsejo...


Roma, la Ciudad Eterna, es el destino turístico de miles y miles de personas cada año. Vienen de todas partes, desde los lugares más cercanos: aquellos que forman parte de la misma nación italiana hasta aquellos lejanos en el mapamundi como EE.UU., Canadá, Japón, Australia, China, India, Argentina, Chile, Perú, Brasil, Centroamérica y México, por citar solo algunos, pero en resumen, vienen de los cuatro puntos cardinales. No sé si será por eso que se dice: "Todos los caminos conducen a Roma".
Bueno, creo que no he dicho que trabajo en el sector hotelero de esta grande ciudad, pero ahora que lo saben, quiero dirigirme sobre todo a los compatriotas que se animen a darse un salto por estos lares para alcanzarles algunos consejos que podrían ser valiosos a la hora de decidir un viaje a estas tierras.
Lo ideal, cuando se tiene el hobby de los viajes, el afán de conocer nuevos lugares y gentes y, muchas veces sin un aval económico considerable; es decir, cuando no puedes (o no quieres) darte el lujo de pagar sumas exorbitantes en Estaciones Altas de turismo, muy bien puedes escoger los meses de Estación Baja o Media y conocer los mismos lugares, alojarte en los mismos hoteles (también para comer hay opciones) y darte los mismos gustos pagando el 50% (o menos aún) de lo que se paga en Alta Estación.
¿Y cuáles son esos meses en los que los precios son más asequibles al común de los viajeros? Para Roma tenemos Enero y Febrero, baja; Marzo, media; el último tercio de Julio, todo Agosto hasta mitad de Setiembre, media; y luego Noviembre y Diciembre, baja, salvo los últimos días de Diciembre y Año Nuevo en que los precios se van hasta las nubes. Y hay gente que paga.
En los meses señalados se pueden conseguir habitaciones de hotel a precios muy rebajados. Por decir, una habitación doble que cueste €150 euros en Alta Estación se puede conseguir a tan solo €60 euros o menos en hoteles *** e incluso **** , con desayuno y tasas incluídos.
El asunto es no alarmarse y no hacer reservaciones a ciegas. Inclusive el pasaje aéreo es posible adquirirlo a precios rebajadísimos en los portales de 'vuelos low cost'. Eso sí, la Tarjeta de Crédito es indispensable para estos casos.
Hay que tener en cuenta que en Agosto es verano en esta parte del globo y las temperaturas arriban hasta 35°C a la sombra, pero eso no es para asustarse, también en el norte de Perú o en la amazonía tenemos esas mismas temperaturas. Lo contrario, Noviembre es aún otoño pero ya se siente frío; Diciembre, Enero y Febrero son definitivamente meses invernales, muy fríos, con lluvias similares a los de nuestra sierra o amazonía, con temperaturas mínimas de 0°C a 5°C que tampoco son para escapar. Solo hay que abrigarse.
Por lo demás, los italianos son muy acogedores y serviciales, siempre dispuestos a dar una mano a los turistas. ¿El idioma?, no es problema. Dada la similitud con el español se puede entender sin mucha dificultad hasta un 70% de una conversación básica. Aparte, hay muchos inmigrantes, no solo peruanos, de habla castellana que nos pueden dar una mano en caso de necesidad.
Para desplazarse por la ciudad con los medios de transporte masivos: buses y metropolitana, las damas deben tener cuidado con sus bolsos llevándolos de preferencia adelante, y custodiado; también hay que cuidarse los bolsillos porque desde hace algún tiempo han aparecido ladronzuelos (as) 'manos de seda' que se hacen de tu billetera sin que siquiera te des cuenta. Apenas sientes un roce y... ¡adiós billetera!
Cuando se deja el hotel, revisar bien la habitación para tener la certeza de que no estamos olvidando algo: Lentes, cargadores de batería para celulares, anillos, zapatos, zapatillas, etc. Y no llevarse las llaves de la habitación del hotel.
Un último dato: Desde hace 2 años aproximadamente viene aumentando la oferta de habitaciones en moteles, hosterías y hoteles. Esto, si se tiene en cuenta que el flujo de turistas no ha cambiado, y si lo sumamos a la crisis recesiva de estos últimos tiempos, es beneficioso para los usuarios que conformamos la demanda (en términos económicos) en este sector.
Los dejo con 'Volare', canción símbolo de la italianidad en versión instrumental de Vanilla Mood, simpático grupo de chicas (¿japonesitas?. La versión original, cantada, pertenece a Doménico Modugno, un grande de la música italiana (¿recuerdan 'el maestro de violín'?). Los espero en Roma.