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giovedì 27 marzo 2014

¿El matrimonio, mandato Divino?

La unión de pareja, mujer y varón, hembra y macho, corresponde solo y exclusivamente al mandato de Natura para la Perpetuación de las Especies. Es decir, no hay nada de divino en ello, si es que lo Divino existe.
 El hecho contrario, que desde siempre ha existido, pero que recién en los últimos tiempos ha alcanzado notoriedad, que es más visible gracias a la globalización, a los medios de comunicación e internet; es decir, la unión entre personas del mismo sexo: macho con macho, hembra con hembra, definitivamente, no es otra cosa que 'una jugarreta de Natura'*.
La sexualidad, el placer sexual, la atracción por el sexo opuesto está en los genes, y no es patrimonio de la raza humana. En el reino animal en general se da la misma cosa, solo que 'los animales', con poquísimas excepciones, son más disciplinados en ello, pues sus impulsos sexuales están supeditados a los períodos de 'calor' de la hembra. Sin ello (sin aquel bendito período de calentura, fiebre), no sucede absolutamente nada. Y por eso digo que "son más disciplinados", aunque -ahora que lo pienso- no son los animalitos a imponerse tal disciplina. Es Natura que les impone. Esa imposición viene dada sobre todo a la hembra, lo que puede verse en las aves y animales de corral: El gallo está siempre disponible, lo mismo el perro, el cerdo, etc., pero nada sucede si sus pares hembras no se hallan en el período propicio. Puede verse también que la insistencia del macho cuando no hay disponibilidad de la hembra, puede llevar a actitudes de fuerza por parte de esta última que 'apagan' los deseos de aquel..
La Fuerza de Natura está presente en cada componente vivo que puebla el planeta, incluyendo las plantas, pues también ellas se rigen estrictamente a Períodos de Reproducción dictados por las Estaciones. La raza humana no escapa a esa Fuerza, pero se las ingenian para transgredirlas. Producto de ese ingenio son tambièn La Política y Las Leyes sobre las que se cimentan las sociedades, y la Religión, que actùan como barreras o frenos que impiden el desborde de la Fuerza natural de la sexualidad.
Tengo casi la certeza que, si no existieran las barreras que nos imponen la sociedad con sus Leyes  y la Religión, los varones nos comportaríamos como 'cualesquiera otro animal' que puebla el globo. Estaríamos constantemente al acecho de 'una mujer en calor'. Y puedo hasta imaginar las escaramuzas que la disputa causaría  'con otros machos' también en acecho.
(*)Me atrevo a decir que, màs que jugarreta, es un 'Experimento' que Natura lleva a cabo constantemente en su afàn Evolutivo. Se debe entender que la Naturaleza està en constante cambio. Nada està inmòvil dentro de ella, todo se mueve, muta, cambia, evoluciona.
Mi atrevimiento va màs allà aùn, pues pienso que las 'enfermedades' mentales y los diversos handicap que se adquieren en la etapa de gestaciòn materna -en muchos casos aùn despuès de haber dejado el vientre materno-, se deben a los 'esfuerzos' de Madre Natura por lograr seres cada vez màs evolucionados. Tengo algunos argumentos sobre el particular.
El tema es complicadìsimo y darìa para escribir mucho sobre èl, pero lo dejamos ahì. Lo importante es entender que no existe ningùn mandato divino para la uniòn de hembra y macho, gineceo y androceo, femenino y masculino o mujer y varòn. Clarìsimo, verdad?