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martedì 8 ottobre 2013

Más cerca de la otra.

Bueno, la verdad no se puede esconder, pues. El tiempo pasa por sobre todo y sobre todos. A propòsito, recuerdo una película de guerras, no recuerdo el nombre, o quizás sería un reportaje de las dos guerras más grandes habidas sobre nuestro planeta casi en los inicios y a mitad del siglo pasado, Llamaban mi atención unos enormes monstruos metálicos: los tanques de guerra que se deslizaban sobre hermosos y verdísimos prados. Las verdes y frescas hierbas de aquellos prados sucumbían ante las pesadas ruedas mecánicas de aquellos engendros y, he aquí, el tiempo semeja un Tanque de Guerra Eterno. Sus eternas ruedas pasan incesantemente sobre todo y todos. No hay nada que le pueda resistir, pues hombres, animales y cosas deben sucumbir. En este punto creo que podríamos convenir que, en el universo, es El Tiempo el que tiene la sartén por el mango.
Pero, ¿qué razón tienen estas pesimistas y casi apocalípticas ideas de líneas arriba? Muy simple: Hoy cumplo 60 primaverales octubres que, no por ser primaverales, dejan de ser 'tiempo transcurrido', rodar constante de las ruedas dentadas del tanque de guerra eterno sobre mi delicada piel, que van dejando huellas indelebles de su paso. Arrugas, manchas, cicatrices (y hasta huesos rotos, ya sanados, menos mal) constituyen parte de esas huellas indelebles.
Sesenta octubres son ya tantos para mí, pues recuerdo que -cuando niño-, solía decir que quería vivir solo hasta los 45. Eran declaraciones torpes, carentes de sentido; lo único que puedo decir a mi favor para disminuir mi torpeza es que en aquel entonces la esperanza de vida en mi pais oscilaba entre 40 y 50 años; eran causa el alto índice de natalidad, las enfermedades infecto-contagiosas y la pobreza extrema.
"La otra" -en este caso-, no es aquella que 'me ayuda' a ser infiel a la única mujer con la que tuve la Fortuna de casarme hace 38 julios. No, la otra -en este caso-, es propiamente la otra... dimensión, vida, más allá, cielo, infierno o purgatorio (para los que creen en esas cosas) al que tenemos que enfrentarnos inmediatamente después de haber dado 'el último suspiro' en esta vida. "La otra", para los pragmáticos, vendría a ser 'la muuuuueeeerrrttte'. Muerte es una palabrita que a muchos da temor, miedo. A muchos otros da terror, pavor, y hasta pánico. A mí, personalmente, no me afecta; sobre todo cuando 'su presencia' (su llegada) es esperada. Sucede con el deceso de los ancianos, gente que ya ha vivido, bien o mal, pero lo han hecho, han tenido su oprtunidad: La oportunidad de vivir, de hacer una vida. Me conmueve, en cambio, el deceso de bebés, niños o jóvenes, a quienes la muerte impide su realización, o si no propiamente ello, al menos 'el experimentar la vida' con todo lo que ella implica: Deleites o tribulaciones y toda la gama de sabores y sinsabores que puede encerrar o abarcar. La vida es un Don de Natura, fantástico, maravilloso, no hallo palabras para expresar lo prodigioso que es, pero como todo en el universo, tiene su inicio y su final. Es como el autobús que tomo por las mañanas en el paradero frente a casa. No sé de dónde viene. Yo me subo y llegando a mi paradero de destino, me bajo, y el autobús sigue su recorrido...
La muerte. Creo que la muerte es un estado, una condición en el que se permanece por siempre. Por ello no comparto la idea de los que se interrogan "¿qué hay después de la muerte?" Sabemos lo que sucede mientras estamos vivitos y coleando; entonces, cabría preguntar ¿qué sucede mientras estamos muertos?, para ser más específicos: ¿Qué sucede con los muertos mientras están muertos?
La última pregunta me llama a risa, pero, aún cuando la interrogación es graciosa, la cuestión no deja de ser un asunto serio. Es por ello que todas las culturas y religiones de todos los tiempos y en cada rincón del planeta se han ocupado y se ocupan de ella. Es más, 'la muerte' ha sido y es instrumentalizada y usada como mecanismo de coerción y chantaje por las religiones, en algunos casos en modo sutil, subliminal y en muchos otros abiertamente.
Bien, este post no era para hablar de aquello de líneas arriba. Era solo para dejar testimonio (como si hiciera falta) de que, como los hierbajos bajo las ruedas de los tanques, estoy sucumbiendo al paso del tiempo que, solo ahora me doy cuenta, está pasando como siempre, impertérrito y apurado, y dejando huellas de su paso por doquier. Escuchaba decir que "el tiempo no espera ni al pobre, ni al potentado", y es verdad.
Sobre todo ahora, que fatigo más para realizar mis labores cotidianas, quisiera que el tiempo tuviera compasión de mis raídos huesos y se detuviera, y me esperara un poquito, pero no, nunca lo ha hecho con nadie y no lo hará conmigo. Es eso y el mirar atrás y ver el largo surco que mis pasos han dejado, lo que me hace decir que "estoy más cerca de la otra".
¡Ah!, olvidaba: ¡Happy birthday to me!!!!