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domenica 1 gennaio 2017

Los Pecados del Padre, del Hijo y de los Entenados.

Hablando de gustos y colores, yo encuentro que una pera es màs apetitosa que cualquier otra fruta. Es decir, si yo hubiese estado en el Adàn en el lugar de Edèn (perdonen, creo que es al revès), no le habrìa dado ese pecaminoso mordisco a la manzana y caìdo en la trampa, en el engaño urdido por el Divino Hacedor que, a este punto, se habrìa descubierto a sì mismo como el Verdadero Pecador. Y dudo que Eva hubiese querido cargar sola con todo el peso del Pecado Original. 
No quiero ponerme en los zapatos del Todopoderoso para no ser igualante ni pecar de malcriado, pero ponièndome nomàs en mis propias zapatillas de humilde padre de familia, me permito hacer algunas reflexiones: No podemos ni debemos dejar cuchillos, sables o armas de fuego al alcance de los niños, pues pueden herirse o causar daños. Lo mismo, no podemos dejar una torta de chocolate, pasteles o caramelos cerca de donde estudian o juegan, pues apenas lo descubran lo engulliràn todo. A no ser que nuestra intenciòn haya sido propiamente 'hacerlos pecar' para luego ensañarnos con ellos a golpe de castigos desproporcionados, atendiendo quièn sabe a cuales ìntimos dictados de nuestra sinrazòn. 
Aùn quitando nuestro juicio del ùltimo pàrrafo e intentando ser benignos, no podemos tachar un comportamiento de tal calibre por menos de Irresponsable. Y pretender luego dar culpa a los niños, no viene a ser otra cosa que signo de cinismo, arrogancia e impertinencia.
Està claro que hablo del Todopoderoso, verdad? Otra reflexiòn, para mì vàlida, es que los hijos aprenden del ejemplo de sus padres. Màs tiempo les dedica el padre, màs cosas aprenden los hijos de èl. Es una cosa absolutamente lògica, pero en el caso de Eva y Adàn, Papà Dios no tuvo tiempo para ellos, pues tenìa otras ocupaciones màs importantes. EL solo moldeò el barro y soplò dàndole vida, y lo dejò allì. En algùn momento, en uno de sus esporàdicos paseos por el Edèn se percatò de la soledad del hombre de barro, algo le diò para que se duerma, le quitò una costilla y le fabricò una compañera. Y asì reparò su error, pues todos los animales y bestias, hembra y macho fueron creados. Solo Adàn no tenìa compañera. Bueno, eso fue un pecado de omisiòn, una cosa de nada.
Todo pecado es culpa, toda culpa es pecado y Dios Padre no estuvo libre de ellos, no lo està ni lo estarà, por los siglos de los siglos. Su Hijo y entenados heredamos de EL el pecado; no de Eva, no de Adàn. Y las metidas de pata del Divino no terminan allì, hay un sinnùmero de hechos narrados en la Santa Biblia que, vistos con un mìnimo de buen sentido, nos hacen ver sus garrafales Errores. Una perla entre muchas: "Dios endureciò el corazòn de Faraòn..." para que no dejara en libertad a los hebreos y pudiera llevar a cabo el experimento de las Plagas, pueden leerlo en Exodo 10. Es decir, en lenguaje simple, Papà Dios con el Poder que siempre tuvo, se las ingeniò para que Faraòn no aceptara las solicitudes de Moisès, con la clara intenciòn de hacer lo que hizo luego: Las plagas y el portento del Mar Rojo, sin contar otras Hazañas -que no voy a enumerar- que, a mi juicio, traen a menos los poderes del Todopoderoso. 
Y què decir del Hijo? Aquella Celestial es una Familia Sui Generis, Unica. Està constituìda solo por el Padre y el Hijo, falta la Madre. No he leìdo en ninguna parte que el Espìritu Santo hiciera de mamà. Bueno, esa cosa es complicada, dejèmoslo allì hasta mejor ocasiòn. Con todo, la Familia Celestial no deja de ser Unica,  pues el Hijo serà eternamente tal, no podrà ocupar nunca jamàs el Trono de Papà porque EL es Eterno. Es decir, la herencia celestial no funciona como para los Entenados que, a este punto ya se habràn dado cuenta, somos todos nosotros, pobres mortales. Como en todo, los entenados son los que llevan la peor parte, pero volvamos aùn al Hijo, a sus pecados. Como digno hijo de papà, tambièn èl hizo de las suyas hablando al pueblo por medio de paràbolas que nadie entendìa. Interrogado sobre ese particular por uno de sus apòstoles, respondiò: "Les hablo por paràbolas para que no entiendan y no se conviertan, y no puedan alcanzar la salvaciòn...", pueden leerlo en los versiculos que siguen a la paràbola del Sembrador. Es decir..., o la Familia Celestial (los eternos Padre e Hijo) son locos de atar, o yo estoy mal de mis entendederas, o la Santa Biblia contiene estùpidos errores?, por no usar adjetivos màs gruesos.
Para terminar, si Padre e Hijo pecaron, es razonable que los Entenados no sepamos hacer otra cosa que pecar y pecar, dulcemente.

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