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lunedì 20 febbraio 2017

El ponche de mi abuela!, una Tradición Familiar.

Esta mañana, mientras ocupaba mi tiempo en preparar 'el rico ponche', por el Cumpleaños de Mi Heredero Mayor, mi mente me catapultò a los tiempos de mi abuela. Fue Inés la fundadora de esta Tradiciòn Familiar.
Era ella que en cada cumpleaño preparaba este rico dulce a base arroz, huevos y harta leche. Otros ingredientes que recuerdo (y usamos en casa hasta la fecha) son el clavo de olor y la canela. Pero, con sinceridad, el ponche que preparaba mi abuela era otra cosa! Algo le agregaba la Señora Inés, un ingrediente secreto que no dió a conocer ni a sus màs cercanas colaboradoras, y se llevó a la tumba su secreto. Dudo que dejara escrito en alguna parte la bendita receta.
El ponche de mi abuela tenìa un sabor y aroma muy particulares que no he podido igualar. Ella hacìa un ritual de la preparación, y no lo hacía sola. Todo iniciaba muy temprano en la mañana. Se reunían varias señoras, ella las dirigìa: Una se ocupaba del fogón y del ollòn sobre el fuego, no debía dejar el puesto y, munido de un enorme cucharòn de madera, debía mover constantemente el contenido (seguramente el arroz con el clavo y la canela) para que no se pegara al fondo, algo que yo tambièn imito en algún modo todas las veces que intento emular las árduas faenas de mi abuela. Si, lo de mi abuela era una faena. Era un laborioso rito.
Otra señora se ocupaba de batir las claras de los huevos en un enorme tazón, pero la que llamaba siempre mi atenciòn era aquella que se encargaba de batir las yemas. Cada quien tenìa que cumplir con su parte en el ritual (yo digo asì ahora) y ésta, la señora de las yemas era fundamental. Comenzaba mezclando las yemas con el azúcar rubia (me acuerdo) y de allì no podìa parar de batir y batir. Cada cierto tiempo mi abuela se acercaba a ella y le pedìa que golpeara el fondo de la olla con el cucharón de leño... "No, todavía falta", decia. Y la señora continuaba a batir y batir. No he logrado entender jamás cuándo, en qué momento, cual era el sonido que el golpe del cucharón debía producir en el fondo de la olla para que mi abuela dijera que ya estaba listo! Y cuando llegaba aquel momento, yo veìa alzarse a las señoras y moverse, y girar una en torno de las otras, y desplazarse armoniosamente como si danzaran. Y las ollas, ollones, tazones y cucharones danzaban con ellas. Todo funcionaba como en un concierto que Inés dirigía. Cada señora tocaba un instrumento que, al final, daba como resultado la divina obra de mi abuela: El Ponche!
El ponche que yo preparo tiene todos los ingredientes que he mencionado, pero le falta 'el secretito' de mi abuela, a mí personalmente no me convence, pero a mis hijos les encanta!
En mi tierra natal no he visto a otras familias preparar el ponche como lo hacía mi abuela. No puedo asegurar que sea tradicional en Llata, la ciudad natal de Inés, no he estado nunca por esos lares. Podría ser, pero me inclino a pensar que este dulce de los dioses (así como lo preparaba ella), era una receta personal de la Señora Inès. Por eso digo que es 'una Tradición Familiar'.
Más tarde he visto y saboreado ponches y ponches, diversas variedades en algunas zonas de la sierra: Huánuco mismo, el centro del Perú y Huaraz, con ingredientes diversos, nada que se parezca en lo mínimo al exquisito sabor del ponche de mi abuela. Imaginen que ahora preparan ponches hasta los gringos, con recetas en inglés!.
Desde mi blog, Feliz Cumpleaños para Mi Hijo Franz!
Nota: Escrito al vuelo, agregaré datos más adelante, si logro recordarlos.



1 commento:

Franz Jara Aguilar ha detto...

Gracias papito lindo, el ponche que preparaste hoy, esta muy rico, pero muy rico...y te aseguro que se asemeja al ponche que hacia la Sra. Inés. Ti voglio bene babbo!!!